jueves, 18 de noviembre de 2010

Razas autóctonas de la Península: Gubbio.

Posible raza originaria del Levante español, conservada en Japón...
European Variety Native European Strain Univoltine, 4-Moltinism,
Spring Rearing Season Feeding Duration in Terminal Instar06days00hours
Feeding Duration in Whole Larval Stage21days13hours Egg Color Green-Grayish Purple Body Color of Newly Hatched Larva Browny Black Body Marking Normal/Plain-mixed Body Color Yellowish Orange Cocoon Color Flesh Yellow Cocoon Shape Light Peanut.


domingo, 14 de noviembre de 2010

Al-Ándalus, origen de la Sericicultura en la Península (I).

 La seda ha sido uno de los tejidos más valorados por la historia de la humanidad... Pero puede resultar chocante que hasta el siglo VI no se pudiera elaborar en Europa. Los omnipotentes romanos, conocedores y dominadores de gran parte del mundo, pudieron apreciar este brillante tejido, aunque nunca supieron su auténtico origen. Ellos pensaban que las tribus orientales lo conseguían del fruto de un árbol... Ni siquiera el emperador bizantino Justiniano consumó sus ansias de conocimiento, con las complejas técnicas de Sericicultura chinas.

 China es la fuente originaria de la producción de seda, ellos domesticaron al gusano y obtuvieron de sus capullos el preciado hilo. Se sabe que desde el Neolítico se producía seda de manera artesanal, pero tendríamos que esperar a la Dinastía Han para la definitiva consolidación de la cultura de la seda (Sericicultura). Durante este período fue tal el auge que expirimentó su industria, que se dictaron leyes encaminadas a limitar su uso sólo por la clase noble y a prohibir su difusión a otras naciones. Medida esta que no obstaculizó su expansión a Corea, Japón, India y ciertos pueblos de Asia central. Recordemos cómo, a riesgo de sus vidas, dos monjes llevaron a Constantinopla unos huevos de Bombyx Mori.
 En el siglo VIII, dos grandes potencias se disputaban el control del amplio territorio asíatico y sus intereses expansionistas coincidían. Por un lado, el imperio islámico, que desde la llamada a la guerra santa por el Profeta fue conquistando amplios territorios de África, Asia y Europa (Península ibérica). Los Califas Omeyas y sus deponedores Abbasidas, ensancharon los horizontes del Islam casi a los límites globales de influencia actual. Del otro, la Dinastía China Tang que se encontraba en su cenit, había ampliado los territorios del Imperio hasta cerca de Oriente Medio y la India. Su capital Xian era la ciudad más poblada del mundo en aquellos días. Pero ciertas conspiraciones y la falta de apoyo de la clase campesina, harían inevitable la caída paulatina. Además si añadimos que An Lushan, un comandante del Imperio, reclamó parte del territorio conquistado para sí, podremos llegar a comprender el desenlace del enfrentamiento.


 En la proximidades del río Talas se dieron cita el ejército chino al mando de Gao Xianzhi con treinte mil soldados y la alianza árabe-turca del califato abbasí, capitaneada por Ziyad ibn Salih al frente de cien mil hombres. El desquilibrio de potencial  se tornó aún más evidente cuando parte de la facción china, un total de diez mil karlukos, una tribu de origen turco, se pasaron al bando opuesto (del mismo origen). Fue una victoria aplastante y sangrienta, sólo sobrevivieron dos mil soldados chinos. Y este es el dato a tener presente, esos chinos capturados en la Batalla de Talas o Samarcanda (751), serían quienes enseñarían a los árabes sus técnicas de Sericicultura (también el papel). Una vez más el azar juega una partida paralela.
 Y hablando de azar... Cuatro años después, en una playa de Al-Andalus el único descendiente vivo de la dinastía Omeya pisaba la tierra peninsular (Almuñecar o Burriana). Venía huyendo desde Siria y cómo no, cosas del destino, él sin aún saberlo, sería el instaurador de un linaje de califas que darían al mundo uno de los períodos más florecientes de la historia... Continuará.







viernes, 12 de noviembre de 2010

La posible llegada a Europa del Gusano de Seda: Spania de Bizancio (II).

 Justiniano I creó una manufactura en Constantinopla, los llamados "gineceos". Como ya dijimos, el nivel de la seda producido en el Imperio de Oriente no podía rivalizar con la producción de China, ni en técnica ni en decoración. Por lo que se continuó, importando seda de las cecas orientales de mucha más calidad, potenciándose la incipiente ruta de la seda.

 Volviendo al eje de este blog, puede asaltarnos la duda de si esta entrada en dominio mediterraneo de la Sericicultura, pudo llegar hasta la península ibérica. Pues bien, pisamos el campo de las hipótesis, dado que carecemos de fuentes escritas directas de Bizancio sobre la conquista de parte del territorio de la antigua Hispania.

 Para ello nos apoyaremos en fuentes indirectas y nuestra imaginación puede realizar el resto (por lo que olvidaremos el camino científico). Sirva sólo, entonces, como aproximación a la época en la que se puede afirmar de manera veraz la llegada de la producción de seda a la península, que será bajo la dominación árabe.

BIZANCIO, SPANIA Y ¿LA SEDA?

 Por desgracia las fuentes propias del Imperio Romano de Oriente que nos han llegado, no mencionan datos de relevante importancia sobre la arrivada peninsular de los Bizantinos (ni Procopio de Cesarea y tampoco Jordanes). La narración será completada por la inconexa relación de San Isidoro y la exposición superficial de Juan de Biclaro.
 Se firmó un pacto entre Atanagildo y Justiniano, para que este último le ayudara a luchar contra su rival, el rey visigodo Agila I. Podemos suponer que el beneficio para el romano sería la concesión de parte del territorio ibérico. Esto dio origen a la aparición de Bizancio en la historia de España. Desde aquí como todo pacto, donde ayer fue ley, hoy es papel mojado. Asesinado Agila I, Atanagildo llega al trono y sus sucesores intentarán expulsar a los Romanos Orientales, que desde hacía tiempo habían emprendido campañas destinadas a conquistar el antiguo dominio occidental de España, que recibiriría el nombre de Spania.


 La permanencia de Bizancio se prolonga desde 552 hasta 624, siendo expulsados definitivamente en los reinados de Suintila (Reino Visigodo) y Heraclio (Bizancio). Ahora bien, debemos tener presente la fecha de 552 cuando se presentaron ante Justiniano los dos monjes indios. Se puede suponer que durante esta etapa podría haberse introducido en Spania (Territorio Bizantino en la península) la cría del gusano de seda...Pero sólo podemos quedarnos en eso...Una suposición.

 Sabemos que muchas de las formas artísticas de carácter orientalizante provenientes del imperio romano bizantino, fueron asimiladas por los Visigodos, muy amantes de la riqueza y suntuosidad (Iglesia concilial de Toledo). También se sabe que el territorio de la bética dominado por terratenientes hispanorromanos, era más favorable a Bizancio y que sus intereses económicos entrarían en contacto con el comercio floreciente del Imperio, donde qué duda cabe, la seda era importante moneda de cambio. Es más, los propios visigodos, aunque quizás desconocedores de la sericicultura, adecuaron sus vestimentas a los gustos hispanorromanos. Sabemos que utilizaban mantos de seda.
 En todo este contexto y a falta de datos convincentes, sólo podemos esperar a la conquista musulmana de la península. Por último un pequeño detalle, fijaos cómo la zona de máximo dominio bizantino coincidirá con los más importantes núcleos de producción de seda a lo largo de la Edad Media y Moderna, ¿simple azar?

miércoles, 10 de noviembre de 2010

La posible llegada a Europa del Gusano de Seda (I).


 Son muchas las hipótesis sobre cómo el occidente europeo conoció la producción de seda. Quiero comenzar con la versión más legendaria, la narración de Procopio de Cesarea (De bello gotico, libro IV, cap.XVII), tan representada por el Arte. Ya tendremos tiempo de ir conociendo otras explicaciones más rigurosas...


 Aparecieron en la corte de Justiniano (552) unos monjes indios (¿nestorianos o budistas?) con una propuesta, según lo cuenta el historiador: “Llegaron unos monjes de la India y cuando se enteraron del empeño que tenía Justiniano en que los romanos no compraran seda de los persas, se presentaron ante el emperador y se comprometieron a arreglar las cosas de modo que los romanos no tuvieran que adquirir esa mercancía de los persas, que eran sus enemigos, ni de otro pueblo cualquiera; en efecto, habían vivido muchos años en un país más arriba de multitud de pueblos de la India, país llamado Serinda y, allí habían aprendido de qué modo se podría criar seda en tierras de romanos. A las preguntas del emperador, que trataba de cerciorarse de la veracidad de sus promesas, contestaron los monjes que los artífices de la seda eran unos gusanos, pues era su maestra la naturaleza que los obligaba a trabajar sin pausa; que era imposible transportar hasta acá los gusanos, pero que sí era fácil y factible transportar a su prole, pues cada uno de ellos ponía un sinfín de huevos; y que a estos huevos, bien cubiertos de estiércol, se les podría devolver a la vida de calentarlos al tiempo suficiente (…). Así, volviendo de nuevo a Serinda, transportaron los huevos a Bizancio y, tras conseguir que se transformaran en gusanos, los alimentaron con hojas de morera y lograron que en adelante la seda se criara en tierra de romanos”.
  Según se cuenta, los monjes trajeron los huevos escondidos en sus bastones huecos de bambú cubiertos con estiércol. Pero todo indica que no eran de una especie muy apreciada, lo que unido al excesivo monopolio que Justiniano pretendía, hizo que la sericultura no prosperase en el Imperio Romano de Oriente.

lunes, 8 de noviembre de 2010

La seda en Trás-os-montes, Portugal.

 La historía de nuestros hermanos lusos y su producción sedícola es desconocida por los españoles. Aquí os dejo un enlace al blog de un diligente portugués. Un saúdo. http://pereiros-de-ansiaes.blogspot.com/2010/08/seda-em-tras-os-montes.html 


domingo, 7 de noviembre de 2010

Cuento: Los gusanos de seda de Chin.




  Gusach era un pueblo dedicado a trabajar la seda. Allí vivía Chin. Desde pequeña había cuidado de muchos gusanos que se habían transformado en hermosas mariposas. Estos, a cambio, le habían dejado sus preciosos nidos de seda. Ahora era una joven de veinte años.

  Chin deleitaba a sus gusanillos con los cuentos y canciones que inventaba. Sus amiguitos crecían y ella no cesaba de acariciarles y alimentarles con verdadero cariño.

  Las vecinas intentaban aconsejarla diciendo: “Pierdes el tiempo haciendo tonterías a esos animales. Nunca llegarás a ser una gran propietaria. Mira tu prima Chun que, con grandes esfuerzos, ha explotado muchos gusanos y tiene una gran fortuna”.

  Ella les replicó: “Es verdad. Es una gran propietaria. Pero sus gusanos no llegan a ser mariposas. Sin mariposas pronto nos quedaremos sin gusanos”.

  Una vecina contestó: “¡Qué más da! Lo importante es conseguir mucha seda”.


  Chin decidió seguir su camino sin hacerles caso. Ella apreciaba a sus gusanos. No quería explotarlos sin desgastarlos. Deseaba que llegaran a ser mariposas.

  Aquel invierno Chin se puso muy enferma. El médico informó a su padre: “Hay que trasladarla cuanto antes al Hospital General. Necesito operarla de esta grave enfermedad”.

  Su padre intentó recaudar dinero para la operación. Nadie, ni siquiera la rica Chun, le prestó una sola moneda.

  Los gusanos de seda decidieron ayudar a su amiga y pidieron a las hadas un plan mágico. Su deseo les fue concedido. Esa noche trabajaron muy duro.

  Los gusanillos comenzaron a fabricar mucha seda y de muy buena calidad. A la mañana siguiente, el padre de Chin se quedó boquiabierto al contemplar el trabajo realizado.

  En ese momento llamaron a la puerta. El padre abrió. En el umbral apareció un hombre joven. Por su ropa parecía muy rico. Se presentó sonriente diciendo: “Soy King Se. Me han dicho que aquí venden seda.”

  El padre no salía de su asombro al ver la cantidad de seda y comprobar que alguien bien informado quería comprarla.

  Algo nervioso dijo: “Pues sí. Pase, pase… No sé si le gustará. Pero aquí la tiene”.

  King Se cogió un poco de la seda. Los gusanillos se miraban y guiñaban los ojos.

  El hombres exclamó: “¡Es la mejor seda que he visto en mi vida! ¡Vaya calidad! ¿Quién cuida de estos gusanillos?”

  El padre informó a aquel hombre de la grave enfermedad que padecía Chin.

  La joven, que había oído los halagos del comprador, le pidió que la sentara al borde de la cama. Hablaron, durante largo rato del método de Chin para criar a sus gusanos. King Se, admirado ante la sacudiría de la joven, se puso en pie y dijo al padre: “¡Amigo! Prepare el equipaje. Yo pago los gastos de esta operación”.

  Volvió la cabeza hacia la joven y siguió: “Con una condición, Chin. Cuando regreses me enseñarás a cuidarlos como tú lo haces”.

  Chin contestó muy contenta: “¡Estupendo! Lo haré encantada”.

  La joven miró a sus gusanillos que la sonrieron muy agradecidos. (Diario vasco, RJ)
Cortesía de Gema, Gracias.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Nuestro patrimonio en manos extranjeras.

 Nos hemos acostumbrado a ver cada día subastas de obras artísticas de incalculable valor en Galerías de Europa. Nuestro patrimonio cultural es atesorado por manos extranjeras y muchas veces a ellas debemos la conservación de elementos insustituibles de nuestra historia. Podrá pareceros que hablo sólo de obras de arte, pero no es el único bien susceptible de protección. Quiero hacer especial mención a ciertas especies vegetales y animales que tradicionalmente han sido criadas en nuestra península, y aunque su origen no sea ibérico, su dilatada permanencia entre nosotros y la continua selección a la que han sido sometidos, las convierten en variantes diferenciadas del ser original.

 Durante la dominación islámica, vinieron desde oriente ciertas cepas de gusanos que reprodujeron hábiles manos. Cada región seleccionó y clasificó las especies preferidas según la calidad de su seda. Se puede hacer un esquema de las razas autóctonas españolas (sin ánimo de rigurosidad) :

Variedades industriales:
-Raza amarilla española nº1, Variedad murciana de relativa nueva creación, como selección.
-Raza amarilla española nº2, Sierra Morena de origen presumiblemente  antiguo.

Variedades de sedal e hijuela:
-Galera (los Italianos llaman "Almería").
-Minano.
Otras:
-Gubbio, que se extendió por el sur de Francia y se supone originaria del Levante español.
-Otras muchas no catalogadas.
 Por supuesto no incluyo las variedades de origen portugués, ibéricas a fin de cuentas y hermanas de las españolas (ya dedicaremos un capítulo a nuestros vecinos (frater) lusos). Solamente las dos primeras son localizables con cierta facilidad, las otras son harina de otro costal.

 Pues bien, haciendo un poco de trabajo de campo he dado con colecciones fuera de nuestras fronteras donde se conservan, estudian y reproducen año tras año los gusanos originarios de nuestro país. No quiero señalar con el dedo, pero me he puesto en contacto con muchas de estas instituciones, cuál es mi sorpresa que cuando solicito ciertas especies me son negadas, aún siendo miembros de la UE y compartiendo un espacio económico común. Y para más interés, cuando es política de éstas introducir y ayudar a los criadores nacionales de sus respectivos países aportando simiente. 

 La industria de la seda española desapareció progresivamente, pero el patrimonio genético fruto del trabajo de muchos antepasados, o no tan antepasados, no se puede olvidar. Es y debe ser objeto de especial protección, como lo son tantas especies de nuestra amplia geografía (caballo español, perro pachón, gallina utrerana, etc...). Debería existir una asociación que luchara por su preservación ante las instituciones públicas, educara a la sociedad y promoviera la conservación de un bien que nos pertenece y no debemos dejar desaparecer. No se trata de un simple divertimento infantil; aunque he de admitir que es una bella imagen, ver a niños en las puertas de los colegios con sus cajas de zapatos...  

 Si sois curiosos mirad este enlace y de manera concienzuda los registros de los bancos de germoplasma (Italia y Francia). Nuestro patrimonio es detentado por manos extranjeras. Es momento de reconocer el trabajo de la FAO, sin sus informes no podría haber realizado el presente artículo.