sábado, 27 de noviembre de 2010

Razas autóctonas de la Península: Galera/Almería ¿?

 En el banco de germoplasma japonés NIAS Genebank se conserva una variedad con nombre "Spain" (España ¿?), podría tratarse del gusano de "Galera" (Provincia de Granada), a la que los italianos llamaron "Almería". Forma parte de la colección italiana (SEZIONE SPECIALIZZATA PER LA BACHICOLTURA DI PADOVA) y también está clasificado en el banco genético francés (INRA). La especie originaria de Andalucía era utilizada para la producción de "hijuela" (sutura médica) o sedal, por lo fino que era el hilo obtenido, aunque de gran resistencia.
European Variety Native European Strain Univoltine, 4-Moltinism,
Spring Rearing Season Feeding Duration in Terminal Instar
06days00hours Feeding Duration in Whole Larval Stage21days21hours Egg Color Green-Grayish Pink Body Color of Newly Hatched Larva Browny Black Body Marking Plain Body Color Yellowish Orange Cocoon Color Flesh Yellow Cocoon Shape Light Peanut


DAR AL-TIRAZ (Casa del Tiraz) en la Córdoba Omeya.

 La llegada al poder de los Omeyas trajo consigo una importante renovación de los gustos y modas en la  corte. Desde un principio, como es sabido, Abd al-Rahman I no quiso romper totalmente con la cabeza religiosa del Islam, que había convertido a Bagdad en la nueva capital abasí. En los siguientes años este nuevo Oriente sería el espejo donde se medirían las aspiraciones de los Omeyas españoles y Córdoba el lienzo donde plasmar su influjo.
 La floreciente ciudad hispana se llenó de artesanos sirios (debemos recordar el artículo anterior), herederos de la tradición serícola china, estableciendo talleres dedicados a la confección de los más refinados tejidos a imagen de los realizados en Bagdad y Egipto. Tiraz era el nombre por el que fueron conocidos. Según la enciclopedia islámica Tiraz es una palabra de origen persa que significa "bordado". Los especialistas divergen sobre su auténtica procedencia, Serjeant dice que el origen del tiraz debió estar en las factorías del Estado de los reyes de la Persia sasánida, aunque según Levi Provençal, era una institución bizantina adoptada en Bagdad y extendida luego desde allí a Egipto y más tarde a España.
 Así cundió la moda de la fundación de una manufactura regia, dedicada exclusivamente a las más altas creaciones, dignas tan sólo de los emires/califas andalusíes y que como ya veremos, valiosos elementos de obsequio a los embajadores e ilustres personajes que solían visitar la corte cordobesa. Los textiles procedentes del Dar al-Tiraz eran piezas únicas firmadas con el marchamo (marsam) real.
 La Real Fábrica de manufacturas (Dar al-Tiraz o Casa del Tiraz) según Ibn Hayyan fue realizada por Abd al-Rahman II, aunque su origen se remonta a los tiempos de su abuelo Abd al-Rahman I.
 Durante el reinado del ya Califa Abd al-Rahman III, los productos de las reales fábricas compitieron con los maravillosos tejidos de Bizancio y Bagdad.


¿Pero dónde estaba ubicada la Casa del Tiraz?

Son dos las posibles ubicaciones del Real Tiraz Omeya:
1) En los alrededores de la Iglesia de San Andrés, dada la creencia que ocupa el lugar de la Basílica visigoda de San Zoilo. Esta versión no parece muy exacta, aunque he de decir que he  recorrido el barrio y me ha llamado poderosamente la atención la cantidad de árboles de morera que hay en las proximidades. Claro, que lo que buscamos no es el lugar donde se criaba al gusano (y que no se puede descartar como este su posible emplazamiento), sino la manufactura que realizaba el trabajo final (una vez acabadas todas las tareas para la extracción del hilo de seda).




2) En el lugar que ocupa la Estación de Renfe. Antonio Arjona Castro y Pedro Marfil Ruíz*, creen haber establecido su localización en las proximidades del yacimiento arqueológico de Cercadilla. Es más, identifican como la Basílica de San Zoilo a parte del mismo, todo ello siguiendo los Muqtabis y en especial el que hace alusión a la visita de Abd al-Rahman II (que aconsejo que consultéis*). Hay que aclarar que no sólo hablan de uno sino dos Dar al-Tiraz, uno de fábrica más antigua como núcleo primigenio; y otro de mayor tamaño que vino a sustituir al anterior. Un detalle... Observad la última foto en blanco y negro...son los restos de nuestro Tiraz aparecidos en las obras del tren de Alta Velocidad (AVE).





 Son interesantes las palabras del geógrafo Ibn Hawqal, que describen su visita a Al-Ándalus en el año 948: “Existe en la Península más de una manufactura textil o tiraz, cuyos productos se exportan a Egipto y, a veces, hasta los confines del Jurasán y otras partes… Córdoba es una ciudad grande, extensa, floreciente y rica. Su elevado bienestar se manifiesta en sus mantos y túnicas preciosas de lino fino y de seda hilada y tejida, en sus ágiles monturas y en sus variados comestible y bebidas”.

*“Posible localización de los restos arqueológicos del Dar al-Tiraz (Casa de tiráz) en Córdoba musulmana”. Autores: Antonio Arjona Castro y Pedro Marfil Ruíz. Localización: Boletín de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, ISSN 0034-060X, Nº. 147, 2004 , pags. 137-146

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Al-Ándalus, origen de la Sericicultura en la Península (II).


 Abd Ar-Rahman ibn Mu'awiya ibn Hisham ibn Abd al-Malik, pisaba tierra tras un largo periplo que lo había traído de su Siria natal hasta la Península Ibérica, llamada ahora Al-Ándalus. Delante suya, una tierra extraña...Y en la memoria...Sólo sangre. -Señor, confíe en la profecía- dijo su sirviente Badr mientras ayudaba a descender al futuro Abderramán I.
 La profecía dada por su tío abuelo, Malasma, se cumpliría. Abderramán devolvería la fortuna a su linaje y los Omeyas harían de Al-Ándalus uno de los pueblos más floreciente del medievo europeo. 
 En el incipiente Emirato y posterior Califato, se darían las condiciones para el desarrollo de las artes suntuarias y, cómo no, la seda sería una materia muy apreciada en las manos de la refinada sociedad andalusí. 
 El Duz al-qazz (Bombyx Mori) fue traido por tribus sirias provenientes de la inmigración de Balg (para responder a la sublevación bereber de Zaragoza) asentadas en la Bética. Es interesante tener presente el paradero de dichos pueblos, ya que nos dirán mucho sobre los futuros focos sederos históricos en la Península.

-Los sirios de Gund (circunscripción militar) de Damasco se instalaron en Elvira, en la Vega de Granada.

-Los del Gund de Qinnasrin (Siria del norte) en Gaiyan (Jaén).

-Los de la región de Homs en Niebla (Huelva), en el Aljarafe y en Sevilla.


 A ellos debemos la introducción de la Sericicultura en nuestro país. Grandes serán las muestras artísticas producidas en los talleres (Tiráz), que las harán rivalizar con los mejores tejidos de Bagdad (nueva capital abasida) y Egipto. Pero esto merece un capítulo a parte...

jueves, 18 de noviembre de 2010

Razas autóctonas de la Península: Gubbio.

Posible raza originaria del Levante español, conservada en Japón...
European Variety Native European Strain Univoltine, 4-Moltinism,
Spring Rearing Season Feeding Duration in Terminal Instar06days00hours
Feeding Duration in Whole Larval Stage21days13hours Egg Color Green-Grayish Purple Body Color of Newly Hatched Larva Browny Black Body Marking Normal/Plain-mixed Body Color Yellowish Orange Cocoon Color Flesh Yellow Cocoon Shape Light Peanut.


domingo, 14 de noviembre de 2010

Al-Ándalus, origen de la Sericicultura en la Península (I).

 La seda ha sido uno de los tejidos más valorados por la historia de la humanidad... Pero puede resultar chocante que hasta el siglo VI no se pudiera elaborar en Europa. Los omnipotentes romanos, conocedores y dominadores de gran parte del mundo, pudieron apreciar este brillante tejido, aunque nunca supieron su auténtico origen. Ellos pensaban que las tribus orientales lo conseguían del fruto de un árbol... Ni siquiera el emperador bizantino Justiniano consumó sus ansias de conocimiento, con las complejas técnicas de Sericicultura chinas.

 China es la fuente originaria de la producción de seda, ellos domesticaron al gusano y obtuvieron de sus capullos el preciado hilo. Se sabe que desde el Neolítico se producía seda de manera artesanal, pero tendríamos que esperar a la Dinastía Han para la definitiva consolidación de la cultura de la seda (Sericicultura). Durante este período fue tal el auge que expirimentó su industria, que se dictaron leyes encaminadas a limitar su uso sólo por la clase noble y a prohibir su difusión a otras naciones. Medida esta que no obstaculizó su expansión a Corea, Japón, India y ciertos pueblos de Asia central. Recordemos cómo, a riesgo de sus vidas, dos monjes llevaron a Constantinopla unos huevos de Bombyx Mori.
 En el siglo VIII, dos grandes potencias se disputaban el control del amplio territorio asíatico y sus intereses expansionistas coincidían. Por un lado, el imperio islámico, que desde la llamada a la guerra santa por el Profeta fue conquistando amplios territorios de África, Asia y Europa (Península ibérica). Los Califas Omeyas y sus deponedores Abbasidas, ensancharon los horizontes del Islam casi a los límites globales de influencia actual. Del otro, la Dinastía China Tang que se encontraba en su cenit, había ampliado los territorios del Imperio hasta cerca de Oriente Medio y la India. Su capital Xian era la ciudad más poblada del mundo en aquellos días. Pero ciertas conspiraciones y la falta de apoyo de la clase campesina, harían inevitable la caída paulatina. Además si añadimos que An Lushan, un comandante del Imperio, reclamó parte del territorio conquistado para sí, podremos llegar a comprender el desenlace del enfrentamiento.


 En la proximidades del río Talas se dieron cita el ejército chino al mando de Gao Xianzhi con treinte mil soldados y la alianza árabe-turca del califato abbasí, capitaneada por Ziyad ibn Salih al frente de cien mil hombres. El desquilibrio de potencial  se tornó aún más evidente cuando parte de la facción china, un total de diez mil karlukos, una tribu de origen turco, se pasaron al bando opuesto (del mismo origen). Fue una victoria aplastante y sangrienta, sólo sobrevivieron dos mil soldados chinos. Y este es el dato a tener presente, esos chinos capturados en la Batalla de Talas o Samarcanda (751), serían quienes enseñarían a los árabes sus técnicas de Sericicultura (también el papel). Una vez más el azar juega una partida paralela.
 Y hablando de azar... Cuatro años después, en una playa de Al-Andalus el único descendiente vivo de la dinastía Omeya pisaba la tierra peninsular (Almuñecar o Burriana). Venía huyendo desde Siria y cómo no, cosas del destino, él sin aún saberlo, sería el instaurador de un linaje de califas que darían al mundo uno de los períodos más florecientes de la historia... Continuará.







viernes, 12 de noviembre de 2010

La posible llegada a Europa del Gusano de Seda: Spania de Bizancio (II).

 Justiniano I creó una manufactura en Constantinopla, los llamados "gineceos". Como ya dijimos, el nivel de la seda producido en el Imperio de Oriente no podía rivalizar con la producción de China, ni en técnica ni en decoración. Por lo que se continuó, importando seda de las cecas orientales de mucha más calidad, potenciándose la incipiente ruta de la seda.

 Volviendo al eje de este blog, puede asaltarnos la duda de si esta entrada en dominio mediterraneo de la Sericicultura, pudo llegar hasta la península ibérica. Pues bien, pisamos el campo de las hipótesis, dado que carecemos de fuentes escritas directas de Bizancio sobre la conquista de parte del territorio de la antigua Hispania.

 Para ello nos apoyaremos en fuentes indirectas y nuestra imaginación puede realizar el resto (por lo que olvidaremos el camino científico). Sirva sólo, entonces, como aproximación a la época en la que se puede afirmar de manera veraz la llegada de la producción de seda a la península, que será bajo la dominación árabe.

BIZANCIO, SPANIA Y ¿LA SEDA?

 Por desgracia las fuentes propias del Imperio Romano de Oriente que nos han llegado, no mencionan datos de relevante importancia sobre la arrivada peninsular de los Bizantinos (ni Procopio de Cesarea y tampoco Jordanes). La narración será completada por la inconexa relación de San Isidoro y la exposición superficial de Juan de Biclaro.
 Se firmó un pacto entre Atanagildo y Justiniano, para que este último le ayudara a luchar contra su rival, el rey visigodo Agila I. Podemos suponer que el beneficio para el romano sería la concesión de parte del territorio ibérico. Esto dio origen a la aparición de Bizancio en la historia de España. Desde aquí como todo pacto, donde ayer fue ley, hoy es papel mojado. Asesinado Agila I, Atanagildo llega al trono y sus sucesores intentarán expulsar a los Romanos Orientales, que desde hacía tiempo habían emprendido campañas destinadas a conquistar el antiguo dominio occidental de España, que recibiriría el nombre de Spania.


 La permanencia de Bizancio se prolonga desde 552 hasta 624, siendo expulsados definitivamente en los reinados de Suintila (Reino Visigodo) y Heraclio (Bizancio). Ahora bien, debemos tener presente la fecha de 552 cuando se presentaron ante Justiniano los dos monjes indios. Se puede suponer que durante esta etapa podría haberse introducido en Spania (Territorio Bizantino en la península) la cría del gusano de seda...Pero sólo podemos quedarnos en eso...Una suposición.

 Sabemos que muchas de las formas artísticas de carácter orientalizante provenientes del imperio romano bizantino, fueron asimiladas por los Visigodos, muy amantes de la riqueza y suntuosidad (Iglesia concilial de Toledo). También se sabe que el territorio de la bética dominado por terratenientes hispanorromanos, era más favorable a Bizancio y que sus intereses económicos entrarían en contacto con el comercio floreciente del Imperio, donde qué duda cabe, la seda era importante moneda de cambio. Es más, los propios visigodos, aunque quizás desconocedores de la sericicultura, adecuaron sus vestimentas a los gustos hispanorromanos. Sabemos que utilizaban mantos de seda.
 En todo este contexto y a falta de datos convincentes, sólo podemos esperar a la conquista musulmana de la península. Por último un pequeño detalle, fijaos cómo la zona de máximo dominio bizantino coincidirá con los más importantes núcleos de producción de seda a lo largo de la Edad Media y Moderna, ¿simple azar?

miércoles, 10 de noviembre de 2010

La posible llegada a Europa del Gusano de Seda (I).


 Son muchas las hipótesis sobre cómo el occidente europeo conoció la producción de seda. Quiero comenzar con la versión más legendaria, la narración de Procopio de Cesarea (De bello gotico, libro IV, cap.XVII), tan representada por el Arte. Ya tendremos tiempo de ir conociendo otras explicaciones más rigurosas...


 Aparecieron en la corte de Justiniano (552) unos monjes indios (¿nestorianos o budistas?) con una propuesta, según lo cuenta el historiador: “Llegaron unos monjes de la India y cuando se enteraron del empeño que tenía Justiniano en que los romanos no compraran seda de los persas, se presentaron ante el emperador y se comprometieron a arreglar las cosas de modo que los romanos no tuvieran que adquirir esa mercancía de los persas, que eran sus enemigos, ni de otro pueblo cualquiera; en efecto, habían vivido muchos años en un país más arriba de multitud de pueblos de la India, país llamado Serinda y, allí habían aprendido de qué modo se podría criar seda en tierras de romanos. A las preguntas del emperador, que trataba de cerciorarse de la veracidad de sus promesas, contestaron los monjes que los artífices de la seda eran unos gusanos, pues era su maestra la naturaleza que los obligaba a trabajar sin pausa; que era imposible transportar hasta acá los gusanos, pero que sí era fácil y factible transportar a su prole, pues cada uno de ellos ponía un sinfín de huevos; y que a estos huevos, bien cubiertos de estiércol, se les podría devolver a la vida de calentarlos al tiempo suficiente (…). Así, volviendo de nuevo a Serinda, transportaron los huevos a Bizancio y, tras conseguir que se transformaran en gusanos, los alimentaron con hojas de morera y lograron que en adelante la seda se criara en tierra de romanos”.
  Según se cuenta, los monjes trajeron los huevos escondidos en sus bastones huecos de bambú cubiertos con estiércol. Pero todo indica que no eran de una especie muy apreciada, lo que unido al excesivo monopolio que Justiniano pretendía, hizo que la sericultura no prosperase en el Imperio Romano de Oriente.